Que es acaso la lealtad sino un sueño.
La fragilidad individual se torna a menudo en algo mucho más compacto y fuerte en lo colectivo. La inserción de un individuo/a en un cubil soldado de alguna manera le resta originalidad pero le aporta pertenencia. La lealtad en ese caso puede ser codiciosa, onerosa, resulutante del miedo o la necesidad incluso la miserabilidad, también condicionada por profuguismo, esclavismo, etc,. Pero la lealtad también puede ser elegida, puede darse en simbosis con alguna de las condiciones anteriores.
¿Que es acaso la lealtad sino un sueño, la certeza de algo casi siempre invisible, la creencia que sostiene los pies a la tierra cuando la necesidad acucia, cuando uno/a está en peligro, cuando acechan a los nuestros, cuando nos inventamos patrias y banderas? La lealtad exige la construcción de un ideal que alguien tiene la suficiente fuerza o habilidad mental, militar de transmitir por medio de la pasión. Pero también puede significar ceguera, obcecación, dominio, presión, opresión, humillación, anulación del otro en la sequedad de los sentimientos abocados al desierto de la soledad y la amargura, tortura. Por lo que se hace necesario el rendir cuentas, premisa básica de todo funcionamiento sano, funcionable, algo que parece no ocurrió con los funcionarios españoles que posiblemente tomaron de manera extremada los fuertes sentimientos que sintieron, pensaron, e interpretaron como ̈ la osadía de Túpac Amaruu¨ y que más tarde acrecentaría sentimientos poco nobles en circunstancias plagadas de desencuentros hasta albergar y desembocar en la locura de su crueldad. Posiblemente tuvo mucho que ver ̈ el miedo¨, el prejuicio que debieron sentir ante lo que ellos consideraban seres ́inferioreś, pero ante todo la falta de control de la corona desde la metrópoli, el que el peso de la ley no recayera ante ellos ante la lejanía, en este y en cualquier caso.
¿Que lleva a un soldado a asumir una bandera y unos botines, a perseguir símbolos y banderas? No hay una sola bandera, sabemos porque la historia certifica y muestra, que el exterminado puede convertirse en exterminador. Todo es poco para una valoración provechosa que por necesidad ha de ser cauta y examinar con lupa y sin prejuicios toda la documentación sopesada desde todos los ángulos.
Aprendemos de lo que somos pero el cambio nos cambia y digerimos aprendizajes diferentes que de manera no anómala nos enriquecen y tranquilizan nuestro torrente con la comprensión, la amabilidad y el requiebro hacia lo positivo en la cotidianidad de los obstáculos. Aunque desafortunadamente no siempre es así.
Rebeldía, pero ¿de qué tipo? ¿Rebeldía justa, injusta, moral, inmoral ? En su valoración resulta de lo más compleja. El abusador de alguien débil e indefenso es sin duda un transgresor y un rebelde, y sin embargo moralmente esa rebeldía lleva consigo el concepto de lo injusto, perverso, la conciencia del placer en el dolor ajeno.
¿Cual podría ser la rebeldía de Túpac Amaru y la de los seguidores que compusieron esta gesta? Sin duda la pasión en la creencia de unos ideales así como la injusticia y crueldad de un funcionariado y un ejército
sin control, miedoso y vulnerable.
Los ejércitos sueñan lealtades y banderas, patrias, ensambles de sentimientos planos ilusionados y crédulos, horizontes entre otros. Los ejércitos se jerarquizan sean los que nos ocupan, radicales, terroristas, nacionales o periféricos.
Patrias y banderas han sucumbido en nuestro propio país ante otras banderas y patrias tan o más que segregan, no los soldados ni el ejército que bebe las aguas de la democracia y el cultivo del bienestar común inclusive la diferencia de lo ajeno
El ejército de Túpac Amaru como el de otro cacique de cualquier tiempo, era un ejército de mandos familiares y amigos, pero y ahí reside su impronta, y a mi parecer la causa de su pervivencia, su causa fue al final mártir por la incapacidad del otro, por su crueldad. Porque en el otro lado Túpac Amaru contaba con un ejército de mujeres y niños dispuestos a perderlo todo. Porque el cacique que en principio reclamaba ésta su condición por la vía legítima como cualquier rey o noble que así lo decidiera y ha pasado siempre, se acompañó de las circunstancias de terratenientes y capitanes desmandados y sin freno. Sobre esto último, más de un funcionariado estrecho, engreído y despótico que posiblemente perdiera en el ego de su ombligo sus posiciones y obligaciones, la caridad y comprensión que debían per se, por su condición y por su prestancia. ¿Habría qué cuestionar acaso del cómo la corona gestionó el asunto desde la metrópoli? Sin duda. Su actuación no fue la mejor ni la más conveniente aunque desde la lejanía de los océanos lo complejo se hace mucho más vasto y difícil de devanar y menos de instruir y que le acaten a uno.
La gesta da idea de la fuerza, el torrente, la energía y la pasión de los valores de los que se vieron abusados y atropellados, y que miraron y se encontraron con el entendimiento y el arrojo de Túpac Amaru a quien no se le puede negar su inteligencia y conocimiento, los valores no segregacionistas sino de igualdad de derechos, al menos para los suyos, en ese momento explotados y serviles, ante lo que no dudó en abanderar la abolición de mitas, obraje en el trabajo indefinido y esclavitud. Su cierto conocimiento de lo externo proveniente de América incluso Francia en materia de derechos civiles y derrocamiento de lo instituido, la creencia en ser depositario y merecedor de su estirpe. Ello unido a la publicidad que los propios funcionaros de la metrópoli con su afán y norte en el atroz escarmiento de los cuerpos torturados, publicitó en inmortalizó unos mártires que se levantarían como liebres en el momento más inesperado.
Si acaso lo penoso reside en que en las huellas de esta pasión idealista e idealizante. Perniciosa en otras según qué movimientos y banderas, no lograra ni logra fructificar desde el momento de la independencia en una democracia con unas estructuras sólidas y fuertes preparen una sociedad igualitaria y democrática en la que un individuo/a se sienta feliz sino que en la mayoría de los casos se hayan y observan lugares y naciones bajo el control de otras naciones, necios, engreídos y míseros prepotentes, junto a temerosos de tropas y mafias hambrientos de todo, de sumisión, de andaduras que saben del control, ocultación y el manipulo.
Maruxa Duart.